LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA ( 1875-1898 )

Texto 12: España sin pulso
  1. Localiza y sitúa el texto. Tipo de fuente y naturaleza. Ideas comentadas.
  2. El sistema canovista: la Constitución de 1876. Oligarquía y caciquismo.
  3. La crisis de 1898: El fin del Imperio colonial español y sus consecuencias.
  4. Movimientos socio-políticos: regeneracionismo, regionalismo y nacionalismo.
  5. La crisis general de 1917: causas, desarrollo, y consecuencias.
  6. Describe y analiza la situación económica de España a finales del siglo XIX.
  7. El desarrollo del movimiento obrero durante la Restauración.

INTRODUCCIÓN

La Restauración borbónica puso fin a la I República, incapaz de organizar un proyecto político estable, sacudida por la guerra carlista y la cubana. El impulsor del nuevo régimen fue Antonio Cánovas del Castillo, que organizó un sistema monárquico liberal, no democrático, establecido y consolidado en el reinado de Alfonso XII y la regencia de María Cristina.

  1. S EL SISTEMA POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓNEL SISTEMA CANOVISTA

En diciembre de 1874, el general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII en Sagunto con un pronunciamiento: restauró la dinastía borbónica tras seis años (destronamiento de Isabel II). Pero todo se gestó en el Sexenio Revolucionario, cuando Cánovas lideró el Partido Alfonsino y recibió plenos poderes de Isabel II para preparar la vuelta al trono de su hijo. Aprovechando el descontento político, consiguió apoyos de conservadores y republicanos, y la Restauración fue reclamada por un amplio sector. No entraba en sus planes un pronunciamiento militar.
Cánovas admiraba el sistema parlamentario británico, y aconsejó una educación británica para Alfonso en la academia militar de Sandhurst. Desde allí, Alfonso XII proclamó el Manifiesto[[#_ftn1|[1]]] de Sandhurst, redactado por Cánovas, quien puso en boca del futuro rey las promesas de establecer un régimen constitucional, con monarquía hereditaria, flexible, democrático y católico, sin represalias políticas. Se afirmaba que la monarquía era la única salida para la crisis del periodo revolucionario y se apuntaban las líneas fundamentales de lo que iba a ser el sistema de la Restauración:
Por virtud de la espontánea y solemne abdicación de mi augusta madre, tan generosa como infortunada, soy único representante yo del derecho monárquico en España. Arranca éste de una legislación secular, confirmada por todos los precedentes históricos [...].
Huérfana la Nación ahora de todo derecho público e indefinidamente privada de sus libertades, natural es que vuelva los ojos a su acostumbrado derecho constitucional [...].
En el entretanto, no sólo está hoy por tierra todo lo que en 1868 existía, sino cuanto se ha pretendido desde entonces crear. Si de hecho se halla abolida la Constitución de 1845, hállase también de hecho abolida la que en 1869 se formó sobre la base inexistente de la Monarquía [...].
Afortunadamente la Monarquía hereditaria y constitucional posee en sus principios la necesaria flexibilidad y cuantas condiciones de acierto hacen falta para que todos los problemas que traiga su restablecimiento consigo sean resueltos de conformidad con los votos y la convivencia de la Nación.
No hay que esperar que decida yo nada de plano y arbitrariamente; sin Cortes no resolvieron los negocios arduos los Príncipes españoles allá en los antiguos tiempos de la Monarquía, y esta justísima regla de conducta no he de olvidarla yo [...] cuando los españoles están ya habituados a los procedimientos parlamentarios [...].